ART DISTRICT · INSIGHT INFRAESTRUCTURA 03DERECHO AL AGUA

AGUA · SERVICIO · OPERACIÓN

¿TENER AGUA ENTUBADA
SIGNIFICA TENER ACCESO
EFECTIVO AL AGUA?

Una tubería demuestra que existe una conexión. No demuestra que el servicio llegue ni que pueda sostenerse.

POR ESTEFANÍA · ART DISTRICT29 SEP 2026 · 6 MIN
Tanque de almacenamiento e infraestructura hidráulica de conducción y regulación
ALMACENAMIENTO · CONDUCCIÓN · REGULACIÓNINFRAESTRUCTURA HIDRÁULICA EN OPERACIÓN
UNA TUBERÍA DEMUESTRA UNA CONEXIÓN.
NO DEMUESTRA UN SERVICIO.

Buena parte de la información con la que evaluamos los avances en materia de agua parte de una pregunta limitada: ¿la vivienda dispone o no de agua entubada?

Es una pregunta útil, pero insuficiente.

El artículo 4.º constitucional establece un estándar más amplio: acceso, disposición y saneamiento de agua en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible.

Es decir, incorpora cantidad, calidad, disponibilidad y costo, no solamente conexión.

La distancia entre ese estándar y lo que habitualmente medimos es, en buena medida, un problema de infraestructura, operación y gestión.

01 / COBERTURA

La cobertura cuenta conexiones.
El servicio depende de cómo funciona el sistema.

Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 del INEGI, 3.3% de las viviendas del país no contaba con agua entubada.

El avance en cobertura es relevante. Sin embargo, la cifra describe principalmente la existencia de infraestructura para conducir agua hasta la vivienda o su entorno.

Por sí sola no permite conocer si el abastecimiento es continuo, suficiente, salubre o asequible.

Una vivienda puede recibir agua diariamente, con presión y calidad adecuadas. Otra puede disponer de tubería, pero depender de horarios de suministro, almacenamiento doméstico, bombeo adicional o pipas como complemento.

Ambas aparecen como conectadas.

No necesariamente reciben el mismo servicio.

02 / SISTEMA

Entre la fuente y la vivienda existe
una cadena que casi nunca se ve.

En 2022, el INEGI registró 24,990 obras de toma para abastecimiento público en México. Del total, 76.8% correspondía a pozos y 16.3% a manantiales.

La captación es solamente el comienzo.

Después intervienen conducción, potabilización, bombeo, almacenamiento, regulación, distribución, medición, drenaje, tratamiento y disposición o reúso.

Cada etapa depende, además, de energía, equipos electromecánicos, personal operativo, mantenimiento, información técnica y recursos financieros.

Una falla en cualquiera de estos componentes puede afectar el funcionamiento del sistema completo.

Puede existir una fuente sin capacidad suficiente de conducción; una red sin el almacenamiento necesario para regular la demanda; una estación de bombeo que pierde continuidad por fallas eléctricas; o una planta que existe físicamente, pero no cuenta con las condiciones necesarias para operar.

Hablar del acceso efectivo al agua también exige analizar estas relaciones técnicas e institucionales.

No solamente la obra visible, sino el sistema que permite que esa obra preste y sostenga un servicio.

03 / OPERACIÓN

Construir
no garantiza operar.

Los inventarios indican qué activos existen. Su condición operativa permite conocer qué capacidad está realmente disponible.

De acuerdo con el INEGI, en 2022 México contaba con 623 plantas de potabilización. Del total, 82.7% estaba en operación y 17.3% se encontraba fuera de operación.

La diferencia muestra un problema frecuente: una infraestructura puede permanecer registrada aunque haya dejado de prestar el servicio para el cual fue construida.

La presencia física del activo no garantiza su funcionamiento.

Operar una planta requiere insumos, energía, personal capacitado, mantenimiento preventivo y correctivo, monitoreo, refacciones, actualización técnica y presupuesto.

Cuando estos componentes no se integran desde la planeación, la infraestructura puede perder capacidad antes de concluir su vida útil estimada.

En los procesos de entrega-recepción, que una obra esté terminada no basta.

También deben acreditarse pruebas, planos as-built, condiciones de funcionamiento y responsabilidades de operación y mantenimiento. Si estos elementos no quedan resueltos, la infraestructura puede existir sin incorporarse efectivamente al servicio.

También es una cuestión de valor.

Una infraestructura fuera de operación conserva presencia física y representa una inversión ejecutada, pero deja de producir el valor público y operativo que justificó su construcción.

Por eso, evaluar infraestructura hídrica no debería limitarse a contabilizar pozos, tanques, redes o plantas.

También debe analizar cuánto pueden producir, conducir, almacenar y tratar; en qué condiciones operan; qué demanda atienden y qué recursos necesitan para conservar su desempeño.

04 / ESCALA

La inversión inicial tampoco resuelve
el problema por sí sola.

En 2025, Conagua anunció una inversión aproximada de 122,600 millones de pesos para 17 proyectos estratégicos de infraestructura hídrica durante el periodo 2025–2030, con una población beneficiaria estimada de 36 millones de personas.

La escala de la inversión permite dimensionar la distancia entre reconocer un derecho y construir la capacidad material necesaria para cumplirlo.

Sin embargo, cada proyecto debe partir de un diagnóstico territorial, una fuente disponible y sostenible, una demanda calculada, una solución técnicamente viable y una estructura clara de operación.

También requiere autorizaciones, coordinación entre órdenes de gobierno, derechos de vía, disponibilidad de suelo y energía, contratación, supervisión, pruebas, puesta en marcha, entrega-recepción y recursos para mantenimiento.

El funcionamiento del sistema no depende de una sola obra ni de una sola institución.

Depende de la articulación entre territorio, infraestructura, regulación, organismos operadores, gobiernos, usuarios y financiamiento.

05 / DESEMPEÑO

La conexión debería ser el punto de partida,
no el indicador final.

Para evaluar el acceso efectivo al agua también necesitamos conocer:

CONTINUIDAD

Cuántas horas o días está disponible el servicio.

CANTIDAD

Si el volumen entregado responde a las necesidades de la población.

PRESIÓN

Si la red distribuye el agua en condiciones suficientes.

CALIDAD

Si el agua suministrada cumple con los parámetros aplicables.

ASEQUIBILIDAD

Si el costo puede cubrirse sin comprometer otras necesidades esenciales.

SANEAMIENTO

Si el agua utilizada se recolecta, trata y dispone adecuadamente.

RESILIENCIA

Si el sistema responde al crecimiento urbano, las sequías y las fallas energéticas.

CAPACIDAD OPERATIVA

Si el organismo tiene personal, información, equipos y recursos para conservar la infraestructura funcionando.

Estas variables permiten pasar de una medición de cobertura a una evaluación de desempeño.

EL DERECHO AL AGUA
SE RECONOCE EN LA LEY.
SU CUMPLIMIENTO SE CONSTRUYE,
OPERA Y MANTIENE.

La infraestructura no sustituye al derecho: hace posible su ejercicio.

Construir una red no es el resultado final.

El resultado es conseguir que el agua llegue en condiciones suficientes, seguras, continuas y sostenibles para quienes dependen de ella.

UNA PREGUNTA PARA SEGUIR PENSANDO

¿Qué decisiones cambiarían si evaluáramos el agua por el servicio que llega y no solamente por la conexión que existe?

RESPONDER A ESTEFANÍA→

FUENTES

  1. INEGI · Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024.
  2. INEGI · Estadísticas a propósito del Día Mundial del Agua, 2025. Datos correspondientes a 2022.
  3. Conagua · 17 proyectos estratégicos de infraestructura hídrica, 2025–2030.
  4. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos · artículo 4.º.
Invierte en lo que no se deprecia.ART DISTRICT · DESDE 2022
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